Independientemente del tamaño de tu negocio o del sector en el que te encuentres, mantener un control de la rentabilidad es fundamental.
Si bien es importante tener un buen conocimiento de los ingresos que obtienes, no cuenta la historia completa de la salud financiera de tu negocio.
Esto se debe a que, si gastas más dinero del que ganas, con el tiempo perderás el dinamismo y no dispondrás del capital necesario para el crecimiento a largo plazo.
Una métrica útil que puedes usar para evaluar tu situación financiera es el margen de beneficio neto.